miércoles, 15 de agosto de 2012

Amistad con Dios [José Martí]


Puede que nos cueste trabajo decir, pensar y desear lo que escribo a continuación. Tal vez, incluso, lo veamos imposible. Pero si nos vemos incapaces de hacerlo, como es mi caso, pidamos al Señor que nos lo conceda, con la absoluta seguridad de que así será, porque tenemos su Palabra: "Si me pedís algo en mi Nombre, Yo lo haré" (Jn 14, 14). ¡Danos, Señor, la fe que necesitamos para dirigirnos a Tí con plena confianza y abrirte del todo nuestro corazón! ¡Danos, Señor, el sentir como Tú sientes y ver todo como Tú lo ves! "Quédate con nosotros, porque se hace tarde y está ya anocheciendo" (Lc 24,29)


¡Qué alegría que Dios sea Dios
y ser yo su criatura!
Ser poca cosa es maravilloso.
Vivir en la verdad nos hace libres.

"¡Qué alegría que hayas querido ser mi amigo!
Tu amistad me enamora
y me llena de gozo.
Frente a este hecho real de tu encarnación,
de tu muerte y resurrección,
cualquier otra realidad palidece.
Nada hay más hermoso
que dártelo todo, Señor,
en cada instante,
y dártelo con alegría".

Entregarse de lleno a las cosas.
Saber-sin sombra de duda-
que el Señor está ahí, siempre,
en todo lo que hagamos,
a nuestro lado,
mirándonos con inmenso amor
y con cariño indecible.

Es hermosa
esta batalla amorosa
en la que ambos,
amante y amado,
se empeñan en dar más,
dándose del todo,
el uno al otro
y el otro al uno,
tierna y delicadamente,
en las cosas más pequeñas,
las más simples,
con sencillez de enamorados.

"Mi vida es un canto
de acción de gracias.
Todo lo que tengo
de Tí lo he recibido.
Todo es tuyo,
yo soy tuyo
y esta vida que me has dado
a Tí te la entrego,
en cada momento,
porque es tuya
y no me pertenece.

¡Tómala, pues, Señor...
...pero, eso sí...
...dame, a cambio, tu Vida,
dame tu Corazón!"


José Martí

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