martes, 30 de julio de 2019

San Pedro Crisólogo



San Pedro, quien fue uno de los oradores más famosos de la Iglesia Católica, nació en Imola, Italia y fue formado por el Obispo de esa ciudad Cornelio, por el cual conservó siempre una gran veneración. El Obispo Cornelio convenció a San Pedro de que en el dominio de las propias pasiones y en el rechazar los malos deseos reside la verdadera grandeza, y que éste es un medio seguro para conseguir las bendiciones de Dios.

San Pedro gozó de la amistad del emperador Valentiniano y de la madre de éste, Plácida, y por recomendación de los dos, fue nombrado Arzobispo de Rávena. También gozó de la amistad del Papa San León Magno.

Cuando empezó a ser arzobispo de Rávena, había en esta ciudad un gran número de paganos. Y trabajó con tanto entusiasmo por convertirlos, que cuando él murió ya eran poquísimos los paganos o no creyentes en este lugar.

A la gente le agradaba mucho sus sermones, y por eso le pusieron el sobrenombre de crisólogo, que quiere decir, el que habla muy bien. Su modo de hablar era conciso, sencillo y práctico. La gente se admiraba de que en predicaciones bastante breves, era capaz de resumir las verdades más importantes de la fe. Se conservan de él, 176 sermones, muy bien preparados y cuidadosamente redactados. Por su gran sabiduría al predicar y escribir, fue nombrado Doctor de la Iglesia, por el Papa Benedicto XIII.
Recomendaba mucho la comunión frecuente y exhortaba a sus oyentes a convertir la Sagrada Eucaristía en su alimento de todas las semanas.

Murió el 30 de julio del año 451.

Publicado en Aciprensa.

sábado, 27 de julio de 2019

La poesía según Miguel de Cervantes



Esto dice don Quijote, sobre la poesía, al hidalgo don Diego de Miranda, el caballero del Verde Gabán (cap. XVI de la segunda parte):

La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no quiere ser manoseada, ni traída por las calles, ni publicada por las esquinas de las plazas, ni por los rincones de los palacios. Ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar la volverá en oro purísimo de inestimable precio. Hala de tener, el que la tuviere, a raya, no dejándola correr en torpes sátiras ni en desalmados sonetos; no ha de ser vendible en ninguna manera, si ya no fuere en poemas heroicos, en lamentables tragedias, o en comedias alegres y artificiosas; no se ha de dejar tratar de los truhanes, ni del ignorante vulgo incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran. Y no penséis, señor, que yo llamo aquí vulgo solamente a la gente plebeya y humilde; que todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en número de vulgo; y así, el que con los requisitos que he dicho tratare y tuviere a la poesía, será famoso y estimado su nombre en todas las naciones políticas del mundo. 

viernes, 26 de julio de 2019

Breve comentario a la Noche Oscura del Alma de San Juan de la Cruz (5 a 8)

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Las cuatro estrofas que siguen son más divinas que humanas, de modo que poco puedo explicar sobre ellas: sin duda, las estropearía. Aun así, diré algo. Pero pienso que es más provechoso para el lector que, al leerlas, se deje penetrar por ellas, sin pretender entender demasiado, que haga porque le lleguen a lo más profundo del corazón, donde se encuentra Dios … y tal vez pueda llegar así a entender algo …  si Dios se lo da a entender, algo que, por supuesto, no podrá transmitir a nadie, ni siquiera a sí mismo, pero puede tener la seguridad de que ese algo siempre le hablará del inmenso amor con el que es amado por Jesús.

5. ¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que el alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

5. Jesús es el Camino, el que nos sirve de guía. Aquí quien sirve de guía es la noche. Podemos imaginar la noche que experimentó el Señor, que llegó hasta el extremo de sentirse abandonado de su Padre (aunque, en realidad, no lo estaba; no podía estarlo). Seguir a Jesús en la oscuridad y tomarlo como guía es el mejor modo de expresarle que no está solo, que nosotros le seguimos adondequiera llevarnos. ¿Qué importa la noche si Jesús está con nosotros? Bendita noche … que es, incluso, más amable que la alborada. Cuando se hace de día vemos con nuestros ojos. Cuando es de noche, vemos con los ojos de Dios, que es más seguro. En la noche de la fe tiene lugar el encuentro con el Señor, un encuentro que comienza estando juntos el Esposo y la esposa, y que acaba en una transformación de la amada en el Amado. La vida de Jesús cala tan hondo en nuestro ser que ya no somos nosotros los que vivimos, sino que es Cristo quien vive en nosotros. Él es nuestra vida, sin perder, por ello, nuestra personalidad

6. En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí́ quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

6. La unión entre Amado y amada es tan grande y tanta la confianza del Amado en la amada que éste queda completamente dormido en el pecho de la esposa, reservado sólo para Él. Y mientras duerme el Esposo, ella lo acaricia, lo besa y lo abanica con hojas de cedro, manifestándole así cuánto lo quiere.

7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

7. Este aire de la almena se produce cuando la amada esparce los cabellos del Esposo, un aire que nos recuerda al Espíritu Santo, que es el Don de Dios. Ese Espíritu, que es el de Jesucristo, desborda nuestro corazón de amor y suspende todos los sentidos, porque ya nada cuenta, si no es la unión entre el Esposo y la esposa. 

8. Quédeme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

8. Llegados a este punto todos los desvelos y cuidados de la vida se desvanecen y desaparecen, olvidados entre las azucenas, mientras la esposa reclina su rostro sobre el Amado, sin ninguna otra ocupación en su mente que no sea el estar junto a Él, amándolo y sintiéndose amada. Ya nada importa. Esta estrofa parece como si hubiese sido escrita en la antesala del cielo.

José Martí

martes, 23 de julio de 2019

Santiago apóstol, patrón de España




Y dijo Jesús a sus discípulos: “Id y predicad el Evangelio”. Les dijo también: “Seréis mis testigos hasta el confín del mundo”. El confín del mundo entonces, el finis terrae, allá donde la tierra acaba, estaba en lo que hoy es Galicia. Por otro lado, la navegación entre Judea y la Península Ibérica, además de practicable, era frecuente. ¿Significa esto que el apóstol Santiago estuvo en España anunciando la Buena Nueva? No. Significa que pudo haber estado.
Por los Hechos de los Apóstoles, sabemos cómo, cuándo y dónde murió Santiago. Pero no dónde fue enterrado. Seguramente cerca de Jerusalén. Lo que no quita para que sus restos se llevasen con posterioridad a otro lugar, ya que el traslado de reliquias fue práctica común durante siglos.
Es en la primera mitad del IX cuando la cristiandad asume que el apóstol yace en un lugar perdido del fin del mundo, donde terminaría erigiéndose una imponente catedral. De entonces acá, peregrinos de todo el mundo han caminado hasta Santiago.“Europa se hizo peregrinando a Compostela”, dijo Goethe. Y es verdad. Porque lo que no se puede negar es la fecundidad histórica de tamaña reliquia, corresponda o no al apóstol.
Queda, sin embargo, un argumento de tipo patriótico sentimental para defender la autenticidad de los restos. Como se adivina en algunos pasajes, Santiago, Pedro y Juan formaban el círculo íntimo de Cristo. Tendría sentido pues que este confiase a cada uno lo que más amaba: a Juan, su madre; a Pedro, su Iglesia; y a Santiago, España.

jueves, 18 de julio de 2019

San Federico de Utrecht



El 18 de julio la Iglesia celebra a san Federico, obispo de Utrecht, ciudad de Güeldres, en Austrasia. Ilustre por sus conocimientos sobre las Sagradas Escrituras, se dedicó incansablemente a la evangelización de los frisones. Etimológicamente significa ‘poderoso en la paz’.

(Catholic.net)- Descendiente de una familia ilustre entre los frisones, fue elegido obispo de Utrecht en el 820. Dedicó toda su actividad a la reforma de las costumbres de sus diocesanos, y combatió las herejías. Murió mártir en Utrecht, el año 838.

«Al obispo -dice el consagrante al nuevo obispo, durante el ritual de la consagración-, corresponde juzgar, interpretar, consagrar, ordenar, ofrecer, bautizar y confirmar». Y cuando le hace entrega de la más significativa insignia de su episcopado: «Recibe el báculo de Pastor a fin de que seas dulce y firme en tus correcciones; en tus juicios, justo y sereno; al fomentar la virtud en los demás, persuasivo, y no te dejes llevar ni del rigor ni de la debilidad. Recibe este anillo, símbolo de la fidelidad con que has de conservar intacta y sin mancha a la Esposa de Dios, es decir, la Iglesia». Y asimismo, cuando le hace entrega de los Evangelios, dice: «Recibe el Evangelio y ve a predicarlo al pueblo que te ha sido encomendado. Dios Omnipotente aumente en ti la gracia».

No es extraño que ante una misión tan sublime y a la vez tan cargada de responsabilidad, Federico, varón justo y lleno de humildad, se declarase incapaz de aceptar el cargo de obispo de Utrecht, para el que había sido elegido por el clero y el pueblo de aquella diócesis. Fue necesaria toda la autoridad del emperador Ludovico Pío, para que aquel sacerdote, conocido de todos por su ardor pastoral y su predicación, aceptase la Cátedra episcopal que había quedado vacante a la muerte del obispo Ricfredo.

Y la verdad es que nadie mejor que él podía encargarse de la diócesis: por una parte, sus virtudes y su ciencia le daban la autoridad necesaria para ocupar la Silla episcopal, y por otra, el haber vivido en íntima comunicación con Ricfredo le hacían el más conocedor de la situación.

En efecto, nacido hacia el año 790, en el seno de una noble familia de Frisia, había sido confiado para su educación al clero de la iglesia de Utrecht, primero, y más tarde al mismo obispo, que se aplicó con ardor a formar el alma de aquel joven piadoso y trabajador, hasta que, suficientemente preparado, le confirió el sacerdocio.

Ahora, consagrado ya obispo, en presencia del mismo emperador, Federico se entrega generosamente a su misión, que cumplirá fielmente hasta las últimas consecuencias. Su humildad había hecho cuanto estaba de su mano para no aceptar aquel cargo que sus solas fuerzas no podían soportar, pero ahora que había recibido ya la plenitud del sacerdocio, su fe confía en que el único Sacerdote -Jesucristo-, realizará en él la tarea que le ha querido confiar.

Los primeros tiempos de su episcopado los dedica a la villa de Utrecht, esforzándose en devolver la paz a su pueblo, y en hacer desaparecer los últimos restos de paganismo. Siempre acogedor, es generoso para con los pobres, hospitalario para los viajeros, y sacrificado en sus visitas a los enfermos. Entregado a la vida de oración y sacrificio, no ahorra vigilias ni ayunos, en favor de sus diocesanos.

Más adelante, su celo le lanza a recorrer todo el territorio que le ha sido confiado. En todas partes trabaja incansablemente en la reforma de las costumbres de sus diocesanos, y de una manera especial lo hace en la isla de Walcheren, donde reinaba la más burda inmoralidad.

Se dedica también a combatir la herejía arriana, bastante extendida en Frisia, y poco a poco va reduciendo los herejes a la verdadera fe católica. Para asegurar la duración de este retorno a la verdad, San Federico compone una profesión de fe, que resume la enseñanza católica sobre la Santísima Trinidad, y ordena que se recite tres veces cada día una oración en honor de las tres divinas Personas.

Cuando ya casi había recorrido toda la diócesis, un día, mientras estaba dando gracias de la Misa, es atacado por dos criminales que le atraviesan las entrañas, muriendo a los pocos minutos. ¿A qué móviles respondía aquel asesinato? Algunos dan como causa cierta, el odio que Judit, segunda esposa de Ludovico Pío, alimentaba contra San Federico, por haberla reprendido con santa libertad, a causa de su conducta inmoral. 

No obstante, aun cuando parece que esta persuasión ya existía en Utrecht, muy próximamente a la fecha del martirio, hay quien lo pone en duda, por el testimonio del famoso escritor Rábano Mauro, que ensalza las virtudes de la emperatriz… Quizá los hagiógrafos no lleguen nunca a un acuerdo sobre este punto, pero a pesar de ello continuará siendo cierto que en aquel día del año 838 un obispo moría mártir.

miércoles, 10 de julio de 2019

San Cristóbal de Licia


Cristóbal significa «el que carga o portador de Cristo». ¿Quién era? Con la historia en la mano poco puede decirse de él, como mucho que quizá un mártir de Asia menor a quien ya se rendía culto en el Siglo v. Su nombre griego, «el portador de Cristo», es enigmático, y se empareja con una de las leyendas más bellas y significativas de toda la tradición cristiana. Nos lo pintan como un hombre muy apuesto de estatura colosal, con gran fuerza física, y tan orgulloso que no se conformaba con servir a amos que no fueran dignos de él. 
Cristóbal sirvió primero a un rey, aparente señor de la tierra, a quién Cristóbal vío temblando un día cuando le mencionarón al demonio.
Cristóbal entonces decidió ponerse al servicio del diablo, verdadero príncipe de este mundo, y buscó a un brujo que se lo presentará. Pero en el camino el brujo pasó junto a una Cruz, y temblando la evitó. Cristóbal le pregunto entoncés si él le temía a las cruces, contestandole el brujo que no, que le temía a quién había muerto en la Cruz, Jesucristo. Cristóbal le pregunto entonces si el demonio temía también a Cristo, y el brujo le contestó que el diablo tiembla a la sola mención de una Cruz donde murió él tal Jesucristo.
¿Quién podrá ser ese raro personaje tan poderoso aun después de morir? Se lanza a los caminos en su busca y termina por apostarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadie le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al Diablo.
Hasta que un día cruza la corriente cargado con un insignificante niño a quien no se molesta en preguntar; ¿qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del río su peso se hace insoportable y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla: Cristóbal llevaba a hombros más que el universo entero, al mismo Dios que lo creó y redimió. Por fin había encontrado a Aquél a quien buscaba.
–¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?–Tienes razón, le dijo el Niño. Peso más que el mundo entero, pues soy el creador del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te llamarás Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. A cualquiera que ayudes a pasar el río, me ayudas a mí.
Cristóbal fue bautizado en Antioquía. Se dirigió sin demora a predicar a Licia y a Samos. Allí fue encarcelado por el rey Dagón, que estaba a las órdenes del emperador Decio. Resistió a los halagos de Dagón para que se retractara. Dagón le envió dos cortesanas, Niceta y Aquilina, para seducirlo. Pero fueron ganadas por Cristóbal y murieron mártires. Después de varios intentos de tortura, ordenó degollarlo. Según Gualterio de Espira, la nación Siria y el mismo Dagón se convirtieron a Cristo.
San Cristóbal es un Santo muy popular, y poetas modernos, como García Lorca y Antonio Machado, lo han cantado con inspiradas estrofas. Su efigie, siempre colosal y gigantesca, decora muchísimas catedrales, como la de Toledo, y nos inspira a todos protección y confianza.
Sus admiradores, para simbolizar su fortaleza, su amor a Cristo y la excelencia de sus virtudes, le representaron de gran corpulencia, con Jesús sobre los hombros y con un árbol lleno de hojas por báculo.
Esto ha dado lugar a las leyendas con que se ha oscurecido su vida. Se le considera patrono de los transportadores y automovilistas.

sábado, 15 de junio de 2019

PANGE LINGUA


Duración 6:22 minutos



Pange, lingua, gloriosi 
Corporis mysterium, 
Sanguinisque pretiosi, 
quem in mundi pretium 
fructus ventris generosi 
Rex effudit Gentium. 

 Nobis datus, nobis natus
 ex intacta Virgine,
 et in mundo conversatus, 
sparso verbi semine, 
sui moras incolatus 
miro clausit ordine. 

 In supremae nocte coenae 
recumbens cum fratribus 
observata lege plene
 cibis in legalibus, 
cibum turbae duodenae 
se dat suis manibus. 

 Verbum caro, panem verum 
verbo carnem efficit: 
fitque sanguis Christi merum, 
et si sensus deficit, 
ad firmandum cor sincerum 
sola fides sufficit. 

 Tantum ergo Sacramentum 
veneremur cernui: 
et antiquum documentum 
novo cedat ritui: 
praestet fides supplementum 
sensuum defectui. 

Genitori, Genitoque 
laus et jubilatio, 
salus, honor, virtus quoque 
sit et benedictio: 
Procedenti ab utroque 
compar sit laudatio. Amen. 

 Sing, my tongue, the Savior's glory,
 of His flesh the mystery sing; 
of the Blood, all price exceeding,
shed by our immortal King, 
destined, for the world's redemption, 
from a noble womb to spring.

 Of a pure and spotless Virgin
 born for us on earth below, 
He, as Man, with man conversing, 
stayed, the seeds of truth to sow; 
then He closed in solemn order 
wondrously His life of woe. 

 On the night of that Last Supper, 
seated with His chosen band, 
He the Pascal victim eating,
 first fulfills the Law's command; 
then as Food to His Apostles
 gives Himself with His own hand. 

 Word-made-Flesh, the bread of nature 
by His word to Flesh He turns; 
wine into His Blood He changes; 
what though sense no change discerns? 
Only be the heart in earnest,
 faith her lesson quickly learns. 

 Down in adoration falling, 
This great Sacrament we hail, 
Over ancient forms of worship 
Newer rites of grace prevail; 
Faith will tell us Christ is present,
 When our human senses fail. 

To the everlasting Father, 
And the Son who made us free
 And the Spirit, God proceeding
 From them Each eternally, 
Be salvation, honor, blessing, 
Might and endless majesty. 
Amen.

martes, 14 de mayo de 2019

REGINA CAELI (Juliano Ravanello-Gregorian Chants)


Duración 3:37 minutos


REGINA CAELI, LAETERE

Regina caeli, laetare, alleluia.
Quia quem meruiste portare, alleluia
Resurrexit sicut dixit, alleluia.
Ora pro nobis Deum, alleluia.

V. Gaude et laetare, Virgo Maria, alleluia.
R. Quia surrexit Dominus vere, alleluia

lunes, 21 de enero de 2019

Nuestra Señora de la Altagracia, patrona de la República Dominicana (Javier Navascués)



Ntra, Sª. de la Altagracia, es Patrona de la R. Dominicana, junto con Ntra. Sª. Merced. Su nombre: “de la Altagracia” nos recuerda que por Ella recibimos la mayor Gracia que es tener a JESUCRISTO Nuestro SEÑOR. En el año 1506, en la Isla de Santo Domingo, ya se daba culto a la Virgen bajo esta advocación.

La imagen, una pintura al óleo, fue traída de España por los hermanos Alfonso y Antonio Trejo. Se cuenta que la hija de un mercader pidió a su padre que le trajese de Santo Domingo un cuadro de N. Sª. de la Altagracia. El padre trató inútilmente de conseguirlo por todas partes; su esfuerzo fue en vano. Ya de vuelta a Higüey, el comerciante decidió pasar la noche en una casa amiga. Allí compartió su tristeza con los presentes relatándoles su infructuosa búsqueda.

Mientras hablaba, un hombre de edad avanzada que también iba de paso, sacó de su alforja un pequeño lienzo enrollado y se lo entregó al mercader diciéndole: “Esto es lo que usted busca”. Era la Virgen de la Altagracia. Al amanecer el anciano desapareció misteriosamente.

Pero la Imagen desapareció de la casa del mercader y se apareció en un naranjo que había en la ermita parroquial. La retomaron a la casa, pero el hecho se repitió varias veces. Esto se interpretó como un deseo de la Virgen para que se le colocara en la ermita parroquial. Después en 1572 se construyó el llamado Santuario Antiguo y en 1971 la actual Basílica.

La imagen de Ntra. Sra. de la Altagracia en una pintura española del S. XV o inicios XVI, tiene 33 cm de ancho por 45 de alto. Aparece pintada la escena del nacimiento de JESÚS; la Virgen, hermosa y serena, ocupa el centro del cuadro y el Niño descansa sobre las pajas del pesebre. La cubre un manto azul y un blanco escapulario. Su cabeza, enmarcada por un resplandor y por doce estrellas, sostiene una corona dorada añadida a la pintura original. San José observa desde atrás y al otro brilla la estrella de Belén.

El marco del cuadro es obra de un desconocido artista dominicano del siglo XVIII; es una maravilla de oro, piedras preciosas y esmaltes. S. Juan Pablo II visitó  la imagen en 1979, año de su segunda coronación( ya había sido coronado el 15 de agosto de 1922 por Pío XI.) También visitó a la Virgen en su basílica en Higüey.

Preparado por P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.
Fuente: Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio (Tercer Obispo de la Diócesis de la Altagracia, Higüey).
Javier Navascués

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Nota: Puede ampliarse información en Wikipedia, Aciprensa, corazones.org, ...

Esta festividad se celebra el 21 de enero en varios lugares de Sudamérica así como también en España

Argentina

En el pueblo de Altagracia, de la Provincia de Córdoba, Argentina, la Virgen de la Altagracia dio origen al nombre de la población.

España

Patrona de la comunidad de Jobo Dulce, Los Santos, Panamá.

República Dominicana

Patrona de La Altagracia, República Dominicana.
Patrona de la parroquia en Loma de Cabrera, República Dominicana.
Patrona del municipio de Castañuelas, Montecristi, República Dominicana.
Patrona del municipio de Villa Altagracia, República Dominicana.

Venezuela

Altagracia de Orituco, está ciudad Venezolana, celebra las festividades à la virgen de Altagracia desdé el año 1705.
Los Puertos de Altagracia, población que toma su nombre de la Virgen.
Patrona de Curiepe, Edo. Miranda
Patrona de Quíbor, Edo. Lara

Perú

Patrona de Huamachuco .donde se realiza una gran fiesta patronal en su honor.

México

Patrona de la comunidad de Altagracia, Jalisco, México.